¡Mi hijo no quiere comer!

No_quiere_comer
Esta es la expresión desesperada de muchos angustiados padres cuando los pequeños no quieren abrir la boca para alimentarse.

Lo primero que debemos descartar es que exista un problema médico. El pediatra es la persona apropiada para revisar al niño y descartar cualquier enfermedad relacionada con la falta de apetito.

Usualmente el médico no encuentra nada, el niño está saludable y volvemos a casa sin saber que hacer. La forma de afrontar éste problema depende de la edad de tu hijo o hija.

Si es un bebé y aún lo estás lactando puedes leer nuestro artículo sobre la huelga de leche.

Si tu  niño ya está empezando su comida sólida, pueden existir varias causas:

-No le gusta el sabor de la comida:

Es posible que esa deliciosa y nutritiva sopa de hígado, hueso,
espinaca y calabaza, sea maravillosa para su crecimiento, pero puede
que su sabor sea tan terrible, que como adultos no pudiéramos probarla.
Al alimentar nuestros niños no sólo les estamos los estamos nutriendo,
sino que también les estamos enseñando a degustar diferentes sabores y
a disfrutar los alimentos. Debemos darles comida que nosotros mismos
disfrutemos comer.

-No le gusta la textura de la comida en la boca:

Una de mis sobrinas escupía la comida y gritaba: “papel”.

Si tu hijo ha
comido toda la comida en papilla o licuada, a la hora de hacer el
cambio a comida sólida es posible que no quiera masticarla. Trata de
hacer el cambio lentamente y empieza con las frutas que son favoritas
de los niños por su dulce sabor, además ellos difícilmente rechazan la
textura de un pedazo de sandía o una tajada de mango maduro.

Desayuno_saludable
-Si come, pero mi poco:

Si es un niño de constitución delgada, tal vez no necesita la cantidad
de comida que nosotros como padres esperamos que deba comer.

Sirvamos
porciones más pequeñas y en un nuevo plato con su tema
favorito. Tratemos de darle la comida en otro ambiente, en una mesa de
juguete, en un picnic en el parque, en compañía de su mejor amigo o de
su prima favorita.

-No tiene hambre:

Tal vez tu hijo come dulces, bebidas azucaradas (jugos y sodas) y golosinas entre comidas.

Si tu hijo es mayor, ha venido comiendo bien y de repente deja de comer, las causas más comunes pueden ser:

-Está en etapa de dentición:

Entre los 5 y los 7 años ellos pierden los
dientes delanteros y les salen las muelitas de atrás. Ambos procesos
son dolorosos y les pueden inflamar las encías.

-La presión social:

A medida que nuestros hijos crecen son más susceptibles a la presión de
los compañeros de escuela. Si los otros niños sólo comen pizza, perro
caliente y comida frita y apanada, es difícil que el nuestro se tome la
sopa de verduras.

A la hora de preparar su almuerzo escolar, debemos
hacerlo “con su asesoría” para poder balancear sus intereses con la
buena nutrición.

Frutas_nutritivas
-La presión de la TV:

La cantidad de comerciales en la televisión en que ofrecen cereales
azucarados, golosinas de colores brillantes y comida rápida con
juguetes incluidos, son una terrible competencia para los padres que
queremos alimentar a nuestros hijos de una forma saludable.

Para
afrontar éste problema hay dos armas poderosas: nuestro ejemplo y un
constante acompañamiento en sus decisiones.

Al ofrecerles la comida
apropiada y explicarles las consecuencias de una mala alimentación, ellos entenderán y aprenderán la presión  y a manejarla, pero debemos estar atentos y
ofrecerles deliciosas alternativas en casa.

Para leer más temas relacionados qcon los niños visita nuestra sección de Ser Padres

Fotografías de Padres Hispanos ©

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