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Mi hijo no quiere comer carne

Muchos niños rechazan la carne a pesar de que el resto de la familia la come. Algunos lo hacen al descubrir que se están comiendo los animales, otros porque no les gusta la textura, el olor o simplemente “porque no me gusta”.
Prohibida_la_carne

Como padres nos vemos en aprietos, ya que queremos que ellos crezcan fuertes y saludables y la base de la alimentación en nuestra cultura ha sido la carne. Para no hacer de la vida diaria una batalla sin fin, los padres debemos buscar alternativas saludables para suplir la demanda de sus cuerpos en desarrollo. Ofrecerles una gran cantidad de opciones es la clave para que ellos puedan ir regulando sus gustos, a la vez reciban las proteínas y minerales necesarios

Dos de mis cuatro hijos han rechazado la carne en sus primeros años, en
general ha sido tras descubrir que los lindos pollitos que veían correr
en la granja, eran los que luego aparecían en su plato. Mi hijo menor,
rechazó todo tipo de carne menos la carne de res, ya que el no conocía
ningún animal llamado res, y por algún tiempo esto funcionó, hasta que
finalmente hizo la conexión y poco a poco fue abandonándola también.

Algunas veces estas preferencias se mantienen en el tiempo y otras,
simplemente pasan a ser anécdotas con el correr de los años. El
problema es que cuando se llega la hora de la comida, no podemos
simplemente esperar a que el delicioso bistec les parezca apetitoso y
si no se lo comen dejarlos sin comer para que aprendan. Los niños
pueden ser muy tozudos y no es fácil convencerlos. Nosotros como
adultos, también tenemos nuestros gustos y preferencias y hay comidas
que por nada del mundo pondríamos en nuestra boca.

A pesar de que es más trabajo para la madre o el padre que se encarga
de la cocina, puede ser también una oportunidad para variar el menú
familiar y explorar nuevas comidas y combinaciones que sean del gusto
de todos.

El primer paso es mirar la pirámide de alimentos para aprender a
identificarlos y clasificarlos. La carne está bien arriba de la
pirámide, es decir que ellos sólo necesitan 2 porciones diarias de
proteínas, que pueden suplirse con la leche, los huevos, las nueces y
algunos granos.

Estos son algunos de los platos favoritos de mis hijos:

  • Soufflé de queso
  • Soufflé de espinacas
  • Burritos con fríjoles, queso y tomate
  • Sushi
  • Pasta con queso y tofu
  • Ensalada con nueces
  • Arroz frito con verduras y tofu
  • Emparedados de soya y lentejas
  • Sopa de fríjoles o lentejas con arroz
  • Humus (preparado con tofu y garbanzos)

Debemos además servirles una amplia variedad de frutas y verduras
frescas. Hay que ser firmes a la hora de ofrecer comida nutritiva,
respetar sus gustos, pero no permitir que cambien la carne por dulces o
helados.
Tampoco debemos ofrecerles las nuevas malteadas con proteínas que se
han lanzado al mercado para suplir la alimentación de los niños que no
quieren comer. La alimentación no es sólo para crecer, es un
aprendizaje para el resto de su vida y las rutinas que ellos
establezcan cuando niños, los acompañarán toda la vida.

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