¿Cuáles son los exámenes para detectar el cáncer de seno?

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Los siguientes son los exámenes que se disponen para la detección temprana del cáncer de seno:

Auto examen mensual:
El examen mensual del seno es la única herramienta que tienen muchas mujeres para protegerse contra el cáncer de seno. Palparse, mirarse al espejo y reportar al médico cualquier cambio en sus senos, es primordial, especialmente para aquellas mujeres que no tienen acceso a un seguro médico y a exámenes más rigurosos por parte de un especialista.

Aunque la palpación mensual ha mostrado muy pocos beneficios a la hora de reducir las tasas de muerte, incluso muchas organizaciones médicas ya no creen que sea un factor determinante en la detección del cáncer, es el único recurso con el que cuentan muchísimas mujeres.

La que la falta de conocimiento sobre qué es lo que deben buscar y cuáles son las señales de alarma, más el factor miedo, hacen que realmente el examen no brinde los resultados deseados.

Examen del seno por parte de un especialista:

Este debe realizarlo en lo posible un médico especialista en cáncer de
seno o que tenga experiencia en palpar. La posibilidad de que el médico
o profesional de la salud pueda hacer una detección temprana, depende
en gran medida de su experiencia en este campo.

Un practicante médico o incluso un médico general que no esté habituado
a palpar los senos, podrá pasar por alto, o podrá hacer un diagnóstico
equivocado al reportar tejido normal del seno, como posible cáncer,
creando ansiedad, miedo, gastos médicos y tratamientos y exámenes
innecesarios.

Mamografía básica:

Las mamografías se vienen utilizando desde 1960 y utilizan los rayos X
para detectar calcificaciones  que puedan interpretarse como señal de
cáncer. La mamografía no es un examen perfecto, ya que en 2 de cada 10
mujeres con cáncer, éste no es visible en las placas.

El procedimiento es muy incómodo y puede incluso llega a ser muy
doloroso para algunas mujeres, pero es la mejor herramienta con la que
se cuanta hasta el momento para detectar el cáncer.

Una mamografía anual es recomendada a todas las mujeres mayores de 50
años, entre los 40 y los 50 años las mamografías no son muy claras,
debido a que el tejido de los senos es más denso y puede dar lugar a
falsos positivos y por consiguiente, más exámenes, biopsias
innecesarias, ansiedad, etc.

En las mujeres menores de 40 es incluso menos predecible debido a la densidad del tejido del seno.

Mamografía digital:

Este tipo de mamografía requiere una toma con rayos X igual que la
básica, con la diferencia de que la imagen pasa directamente a una
computadora donde puede ser ampliada y analizada más fácilmente. Se
considera que será de gran ayuda especialmente en mujeres menores de 50
años cuyo tejido es más denso.

Esta es una nueva tecnología que aún no está disponible en la mayoría
de los hospitales y para el futuro viene una nueva ayuda diagnóstica
llamada CAD, es un software que estudia y analiza las imágenes y ayuda
al radiólogo en su análisis. Su uso es aún muy restringido y no se ha
utilizado lo suficiente para saber el grado de seguridad que ofrece en
sus resultados.

Ultrasonido:

Si se detectara alguna anomalía en la mamografía, se puede recurrir al
ultrasonido para averiguar más. No se usa por sí solo como prueba de
detección temprana de cáncer de seno.

El ultrasonido es un
procedimiento en el cual se hacen rebotar ondas de sonido de alta
energía (ultrasonido) en tejidos internos u órganos para crear ecos.
Los ecos forman un dibujo de los tejidos corporales llamado sonograma.

Resonancia magnética o MRI:

Es una imagen  que utiliza un poderoso campo magnético, pulsos de radio
frecuencia y una computadora para producir imágenes de alta resolución.

Es un examen costoso que requiere el uso de un medio de contraste inyectado en la corriente sanguínea.

La paciente debe acostarse en una camilla que se desliza dentro de un
escáner donde unos imanes giran a gran velocidad, produciendo un ruido
constante y muy fuerte y deben protegerse los oídos. El examen puede
tomar hasta una hora dentro del escáner y no es recomendable para
personas que padezcan de claustrofobia.

En este momento se usa solamente para mujeres con alto riesgo de
padecer cáncer de seno, ya sea por su propia historia o por la historia
familiar.

Biopsia o muestras de tejido:

La toma de muestras de tejido del seno consiste en tomar células del tejido mamario para examinar bajo un microscopio.

La presencia de células anormales en fluido proveniente del seno ha sido ligada a un riesgo incrementado de cáncer de seno en algunos estudios. Los científicos están estudiando si la toma de muestras de tejido mamario puede ser usada para detectar el cáncer en una etapa temprana o bien predecir el riesgo de desarrollar cáncer de seno. Actualmente hay tres métodos de toma de muestras de tejido bajo estudio:

Aspiración con aguja fina: Una aguja fina es insertada en el tejido mamario alrededor de la aureola (área oscura alrededor del pezón) para extraer células y fluido.

Aspiración por el pezón: Uso de una suave succión para recolectar fluido a través del pezón. Esto se hace con un dispositivo similar a los extractores de leche usados por madres lactantes.

Lavado de conductos: Un catéter (tubo) del ancho de un cabello es insertado por el pezón y una pequeña cantidad de agua salada es liberada dentro del conducto. El agua recoge células mamarias, es sacada y analizada.

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