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La cama familiar

¿Tu bebé no quiere dormir solo? Esta polémica pregunta se ha vuelto un tema obligado entre lo angustiados padres y los pediatras.

Durmiendo

Cuando mi hija de 3 años y medio preguntó a mi madre si cuando yo era pequeña me gustaba dormir con ella, mi madre muy firme le contestó: "¡No, claro que no! Tu mamá siempre dormía en su propia cama desde que era un bebé". A lo que mi hija le replicó: "¡Pobre abuelita, entonces tú no sabes lo lindo que se siente dormir abrazadito de la mamá!".

A mi madre se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo que mi hija

tenía razón, que ella, que educó a sus hijos bajo las normas estrictas

de los pediatras de su época, no podía alzar al bebé de la cuna para no

malcriarlo, debía alimentarlo con biberón cada 4 horas y el número de

onzas estipulado de antemano. De amamantar ni se hablaba, porque ¿cómo

iba a saber ella cuantas onzas había tomado el bebé? Claro que ella lo

intentó, pero el bebé no alcanzaba a aguantar las 4 horas entre una

toma y otra, lo cual quería decir que ella no tenía la leche

suficiente. ¿Y de dormir con el bebé? Eso ni soñarlo, a nadie se le

hubiera ocurrido.

Afortunadamente para mi, mis hijos nacieron en una época en que ya

muchos padres y pediatras comenzaron a darse cuenta de las

consecuencias nocivas de ser tan radicales en la crianza de los hijos.

Una corriente nueva y fresca ha dado la oportunidad a los padres de

seguir más sus instintos y las características individuales de sus

bebés a la hora de alimentarlos, dormirlos y responder a su llanto.

Cuando la familia llega del hospital con su nuevo bebé en brazos,

comienza una época emocionante pero difícil, especialmente por la

demanda constante que representa el cuidado del bebé. Cuando uno lee

que los bebés recién nacidos duermen hasta 20 horas diarias, puede

llegar a imaginarse de antemano que las cosas no serán tan difíciles y

que tendrá tiempo de descansar mientras el bebé duerme.

Los nuevos

padres se darán cuenta muy pronto que, tal vez, dentro de estas 20

horas están comprendidas las veces que el bebé se adormece en el seno

y deja de comer para despertarse a los gritos cinco minutos después si

es colocado en la cuna. O el bebé que se duerme y se despierta con un

gas, o que necesita un cambio de pañal y luego requiere que sus

padres lo arrullen y carguen nuevamente.

La imagen del cine o la televisión, en que la madre acuesta su niño en

la cuna, lo cubre con una frazada y se retira en puntas de los pies

mientras el pequeño se adormece solo para dar una noche de descanso a

sus padres, es solo ficción. Como madre de 4 niños, puedo

asegurar que nunca me sucedió nada semejante.

Durmiendo2

Después de ensayar diferentes arreglos para dormir a mis bebés, pude

llegar a la conclusión de que el mejor arreglo para dormir, ¡es aquel

en el que todos puedan dormir! Si se está amamantando, es mucho más fácil

acercar el seno al bebé y darle de mamar antes de que se despierte

completamente. El no tendrá que gritar llamando a mamá que está en otra

habitación, pues para cuando ella llegue, él se habrá despertado

completamente, su llanto le habrá hecho tragar aire, lo cual lo llenará

de gases y hará que lo que pudo ser una interrupción del sueño de unos

pocos minutos, se torne en más de una hora, de cabecear en la silla

mecedora, en medio de la noche mientras el bebé decide dormirse

nuevamente.

Que el bebé se vuelve malcriado y que después no va a quererse ir de la

cama de sus padres, dicen algunos; pero puedo asegurarles que ningún

hijo querrá quedarse a dormir al lado de mamá hasta la adolescencia.

Cuando sea un poco mayor (3, 4 o 5 años, según el niño) los padres

creativos y amorosos encontrarán muchísimas maneras de reforzarlo y

estimularlo para que duerma en su propia cama.

Que es peligroso y que los padres pueden asfixiar al bebé, dicen otros; es posible que

esto haya sucedido pero, la verdad, creo que si se toman las precauciones necesarias

esto no será un obstáculo. Los padres nunca deben dormir con su bebé si

han ingerido alcohol o están tomando píldoras para dormir o drogas que

produzcan sueño.

Las madres son más alertas a su bebé, que los padres. Ellas están

conectadas a él desde el embarazo y a través de la lactancia, por este

motivo es más fácil colocar al bebé al lado de la madre y no en medio

de papá y mamá. Se puede utilizar una cuna especialmente diseñada para

conectarse a la cama de los padres o colocar una baranda de las que se

usan cuando los niños son mayorcitos, cualquiera de éstas dos formas

permiten a la mamá tener cerca al bebé y también poder dormir al lado

de su esposo.

La última ventaja y no menos importante, es la felicidad e intimidad

que se disfruta al poder sentir, oler, acariciar y tocar a nuestro

pequeño tesoro dormido a nuestro lado. La intimidad  y los lazos que se

crean en estos meses de intensa convivencia no se romperán jamás.

fotografías de Victoria Restrepo ©

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