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Cómo ayudar a papá a involucrarse en el cuidado del bebé

padres_hispanos_padre_1La relación padre hijo cuando el bebé nace, muchas veces no es tan espontánea e intuitiva como es la de la madre.

Mamá lleva 9 meses sintiendo nauseas, hinchazón, rechazo hacia algunos alimentos, sintiendo las pataditas y movimientos del bebé, su hipo, la presión sobre sus órganos, etc.

Para mamá es mucho más fácil recibir el bebé en brazos y saber que hacer con él, sus hormonas, su intuición y todo su cuerpo, están preparados para ello.

Para los padres es más difícil, primero por que su cuerpo físicamente no ha estado ligado al bebé y segundo, porque culturalmente no se han roto muchas barreras que inhibían a los padres hacerse cargo e involucrarse en el cuidado de sus hijos.

¿Cuántos de nuestros esposos han cuidado o participado en la crianza de un recién nacido antes de recibir a su pequeño por primera vez? Es posible que la gran mayoría de ellos no hayan tocado nunca a un recién nacido.

Las mujeres hemos jugado con muñecas, hemos "jugado a las mamás", cuidado hijos de las amigas de nuestras madres, sobrinos, vecinos… hijos de las amigas…

Así que para empezar, debemos asumir que para papá, esto no será tan fácil y en lugar de hacerlo sentir inadecuado e inseguro, debemos tratar de reforzarlo y ayudarle a superar su miedo e inseguridad.

Aunque muchos padres son muy buenos para el cuidado del bebé desde un comienzo, hay otros a quienes les cuesta más, se sienten torpes y muchas veces no son tan intuitivos para saber qué deben hacer y cómo deben hacerlo. Así que muchas veces no hacen nada o no hacen lo que a mamá le parece tan obvio.

Para no caer en este círculo vicioso, es importante mantener abiertos los canales de comunicación y expresarnos abiertamente con nuestros esposos. Si pedimos ayuda concreta, es posible que papá vaya dejando de lado sus miedos e inseguridades y sea el mejor compañero y padre en esta dura época.

Debemos a la vez dejar que él desarrolle sus propios métodos para cargar, tranquilizar, arrullar y jugar con el bebé sin estarlo corrigiendo. Si él se sabe observado y criticado, se alejará cada vez más.

Si la madre se encarga por completo del cuidado del bebé, ella quedará exhausta y él dedicará más tiempo a su trabajo, sus deportes o sus actividades personales. Debemos pedir ayuda concreta, a la vez que permitimos que papá se involucre y nosotras podamos tener un espacio para tomar una ducha o simplemente dormir una siesta.

El resentimiento es una bomba de tiempo y de esta situación nadie sale ganando. La clave para mantener nuestra relación de pareja fuerte y un padre involucrado es pedir ayuda, no criticar y apoyar.

Tener a nuestro lado un padre comprometido y amoroso es el mayor regalo para nuestros hijos y para nosotras mismas.

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