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¿Debo llevar a mi hijo a la sala de emergencia del hospital?

Madrehijo
Si usted se pregunta si debe llevar a su hijo a la sala de emergencia, lo primero que debe hacer, suponiendo que no es caso de vida o muerte, es llamar a su pediatra o médico de confianza. Muchas veces los médicos tienen un servicio de llamadas para responder las urgencias en el fin de semana y durante las noches. Tal vez sea posible que él le indique como tratar a su niño en la casa.

Si no tiene acceso a su médico y usted se pregunta si debe llevarlo o no, es mejor que lo haga. Se sentirá más tranquilo al saber que no es nada grave, en lugar de pasarse las horas con la angustia de si el niño va a estar bien o puede pasarle algo malo mientras lo tiene en la casa.

La mayoría de los niños van a la sala de emergencia por dos razones principales:


Accidentes:
tanto dentro como fuera de la casa, si se han caído, cortado o roto un hueso.


Enfermedades respiratorias:
Tos, fiebre, dificultad para respirar.


Enfermedades del estómago:
Diarrea, vómito persistente, fiebre alta, deshidratación.

La rutina en la mayoría se las salas de emergencia es que a cada
paciente nuevo que ingresa le asignan una categoría según la gravedad de
su situación, es decir que los pacientes que llegan en shock, con paro
cardíaco o heridas graves, tienen preferencia sobre los que tienen tos.

Esto en términos prácticos significa, que a no ser que el hospital
tenga un servicio especializado en niños, la espera puede ser de varias
horas antes de que su pequeño sea revisado por un médico. Es importante
saber esto de antemano, para buscar el hospital adecuado, o para ir
preparado a tener una larga espera.

Es importante que antes de salir de la casa haga una lista de todos los
medicamentos que toma su hijo y que lleve anotado el teléfono del
pediatra o médico familiar por si necesitan hacerle alguna consulta
desde las sala de emergencias.

Lleve una cobija o abrigo, así usted viva en un lugar cálido o estén en
verano. El aire acondicionado en la mayoría de los hospitales se regula
para darle comodidad a los médicos, pero la gran mayoría de los
pacientes se quejan de frío y muchas veces no tienen acceso a recibir
una cobija hasta que ya les ha sido asignada una camilla.

No le ofrezca nada de comer o beber al niño hasta que haya sido
revisado, o asegúrese con la enfermera de que puede hacerlo. Hay
muchísimos exámenes que requieren un tiempo de ayuno y esto retrasaría
su estadía en el hospital.

Tómese unos minutos antes de salir de casa para llevar entretenimiento
para su hijo, algunos hospitales tienen juguetes o videos, pero es
mejor asegurarse de que puede mantener a su hijo ocupado en la larga
espera y de que los juguetes llevan sus propios gérmenes. Los
hospitales en si mismos son una potencial fuente de infección por la
cantidad de pacientes que reciben.

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