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Nuestros Hijos y la Sala de Emergencias

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A ningún padre le gusta llevar a sus hijos a la Sala de Emergencias (Emergency Room – ER) pero ese es el tipo de situación que se puede presentar en cualquier momento. Por eso, es  mejor estar preparados para que podamos actuar de la forma más rápida y eficiente posible.

A continuación ofrecemos algunos tips que pueden ser útiles al momento de llevar a su hija o hijo al ER.

Antes de la Emergencia 

Las siguientes recomendaciones se pueden poner en práctica inmediatamente, antes de que se presente una emergencia.

  • Identifique los hospitales de su área, especialmente aquellos que disponen de una sala pediátrica de emergencias. Si no habla bien el inglés o necesita un traductor, averigüe si el hospital seleccionado cuenta con este servicio.

  • Mantengan a la mano y al día la historia clínica de su hijo,
    junto con un listado de las medicinas que esté tomando y las alergias
    que tenga. Es importante advertir al personal médico si su hijo es
    alérgico a alguna medicina.
  • Háblele a su hijo de los hospitales y las salas de emergencia;
    existen libros y vídeos que ayudan a los niños a familiarizarse con los
    hospitales.
  • Tenga siempre en su bolso o billetera la tarjeta del seguro médico de su hijo.

Durante la Emergencia

  • Si puede hacerlo, comuníquense con el pediatra de su hijo para informarlo sobre la situación y solicitarle su consejo.
  • Decida si la situación amerita llevar a su hijo al ER. Es
    recomendable hacerlo cuando no ha sido posible localizar al pediatra,
    cuando ocurre una emergencia y usted está fuera de la ciudad, cuando
    usted duda sobre la seriedad de la enfermedad o herida de su hijo (si
    no sabe si la herida o enfermedad es seria o no, lo mejor es ir al ER),
    cuando hay heridas abiertas, dificultades para respirar, fiebre alta
    que no cede, pérdida de la conciencia, sangrado fuerte, posibilidad de
    que existan huesos fracturados, heridas en los ojos, dolor agudo, o
    heridas en la cabeza, cuello o  espalda. En estos últimos casos
    frecuentemente es recomendable solicitar una ambulancia.
  • Adviértale a su hijo sobre la visita que harán al ER, tranquilícelo. 
  • Trate de mantener la calma y no olvide que lo más importante es
    brindarle apoyo afectivo a su hijo.  Prepárese para una jornada
    extenuante. Sea consciente de que en las salas de emergencia los
    pacientes son atendido no por el orden de llegada sino de acuerdo a la
    gravedad de su condición.  Si es posible, deje a sus otros hijos en la
    casa o en casa de un vecino o amigo. 
  • Lleve algún material ligero para distraer a su hijo durante la
    espera en el hospital, bien puede ser su peluche o juguete preferido.
    Asegúrese de que ese juguete sea pequeño y que no haga ruido.
  • Prepárese mentalmente para hacerle una presentación puntual y sintética de la situación del niño al equipo médico.
  • Manténgase al lado del pequeño todo el tiempo que sea posible,
    particularmente durante los procedimientos y exámenes médicos. Recuerde
    que su hijo se encuentra en un lugar extraño, en medio de personas que
    no conoce, que se encuentra en una situación médica de emergencia y que
    probablemente tiene dolor. Sea honesto con su hijo, de una manera que
    él o ella pueda entender. No le diga que un procedimiento no le va a
    doler, cuando  no es cierto. Asegúrese de que su hijo se encuentre
    cómodo.
  • Haga las preguntas que considere necesarias. No se sienta
    cohibido por los médicos y las enfermeras. Es importante que usted
    reciba toda la información sobre la condición de su hijo y sobre los
    procedimientos médicos que recibirá.

Después de la Emergencia

  • Asegúrese de tener una copia y haber comprendido los documentos
    con lo que se da de alta a su hijo. Es muy importante estar seguros,
    antes de salir del hospital, de haber comprendido muy bien cuáles
    medicinas necesita su hijo y cómo deben suministrarse, así como cuáles
    son los cuidados especiales que requiere.
  • Informe al médico de su hijo sobre la emergencia que ocurrió,
    sobre los procedimientos que se aplicaron y sobre el tratamiento que
    recomendaron los médicos del ER.
  • Una vez en su hogar, permanezca con su hijo y explíquele lo
    sucedido. Responda las preguntas que él o ella puedan tener y bríndele
    confianza y cariño.

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