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Cinco pasos para enseñar a nuestros hijos a ser felices

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La risa de nuestros hijos nos llena el corazón de alegría. Como padres lo primero que enseñamos a nuestros bebés es a sonreír. Con solo unas pocas semanas sus caritas se iluminan y sonríen cuando nos ven, a los pocos meses su risa suena como música a nuestros oídos y hacemos hasta lo imposible por hacerlos reír.

Pero tan fácil es hacerlos reír, como que ellos vuelvan al llanto y pueden pasar de una emoción a la otra con una rapidez increíble. Al ir creciendo, uno de los principales logros para ellos es disminuir el llanto ser capaces de estar contentos por una mayor parte del tiempo. Pero ¿es esta felicidad duradera? ¿serán felices como adultos? ¿podemos como padres realmente enseñar a nuestros hijos a ser felices?

Aquí presentamos cinco ideas para ayudarlos a que su risa y alegría perduren más allá de la infancia:

1.Crear una atmósfera donde nuestro hijo se sienta amado:

Nuestro hijo debe sentirse amado, aceptado, cuidado y tratado con
justicia. Este es el factor más importante para que un niño se sienta
feliz y genere confianza en los demás. Si el siente que el mundo es
justo y es un lugar donde se puede sentir confiado, entonces podrá establecer lazos y
podrá experimentar nuevas vivencias.

2. Reforzar su capacidad de superarse:

Esta es una de las herramientas más importantes que tienen los adultos
para superar los tiempos difíciles. Los niños nos observan y aprenden
más de lo que ven, que de lo que les decimos.

Si nosotros mismos no nos damos por vencidos ante los fracasos en el
deporte, en nuestro trabajo y en la vida diaria, ellos aprenderán a
manejar tanto el fracaso como la victoria. Si ellos nos ven atravesar
momentos difíciles y  saben que sus padres son vulnerables, pero no se
dan por vencidos, tendrán una gran lección para su vida.

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3. Permitirle y estimularle el juego libre:

Para los niños el juego es una actividad “seria”, ellos asumen roles,
aprenden una y otra vez mediante la repetición a librar sus propias
batallas contra lo que les molesta o les es más difícil de manejar.

Los niños necesitan el juego libre y tener un espacio para esparcirse lejos del televisor o de las pantallas de video juegos.

4. Brindarle espacios para triunfar:

Observar y reforzar las habilidades de nuestros hijos les brinda la
posibilidad de sobresalir y de seguir luchando a medida que alcanzan
sus propias metas. La confianza que se deriva de sus pequeños o grandes
triunfos es un poderoso motor para el resto de sus vidas.

5. Reconocerle sus triunfos:

El sentimiento que se deriva de sentirse valorado por los demás, ya sea
en la escuela, los amigos y/o la familia es invaluable. El
reconocimiento es el tipo de refuerzo que incluso mueve a los adultos a
actuar. Si el niño se siente orgulloso de sus logros y de que se le
reconozcan, querrá seguir intentando ser cada vez mejor.

Encontrará más temas relacionados en nuestra sección de Padres.

Fotografías de Luis Guillermo Restrepo ©

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