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Cuando ir a la cama se convierte en una batalla.

Durmiendo
Para los pequeños ir a la cama puede ser difícil, se sienten independientes durante el día y capaces de hacerlo todo, pero en la noche se vuelven ansiosos, temen a la oscuridad y tratan de pelear contra el sueño.

Es importante saber qué es lo que está molestando a nuestro hijo y a qué le tiene miedo. Muy posiblemente no pueda ponerlo en palabras, pero con un poco de investigación, tal vez podamos ayudarlo.

Si tanto el padre como la madre trabajan tiempo completo fuera del hogar, es muy posible que el niño trate de compensar el tiempo que pasa alejado de ellos, reteniéndolos a su lado durante la noche.

Trate de dedicarle un tiempo exclusivo cada día para jugar y relajarse.
Aunque haya muchas actividades domésticas por hacer, es mejor dedicarle
un tiempo al niño antes de dormir, que tener que batallar por horas
para que vuelva a la cama.

Es importante que el niño esté cansado y tenga sueño a la hora de
dormirse. Si el niño tomó una siesta de 2 horas en la tarde es muy
posible que sus baterías estén recargadas y no pueda conciliar el
sueño. El ejercicio y la actividad al aire libre también lo ayudan a la
hora de ir a la cama. Cuando un niño está realmente cansado, se duerme
pronto.

Mantenga una rutina que el niño pueda seguir paso a paso. Un baño
caliente le ayudará a relajarse, desear buenas noches a su mascota o
juguete favorito, un vaso de leche, lavarse los dientes y un cuento en
la cama, puede recordarle cada día que es la hora de dormirse y que
esto es inevitable.

Si el niño siente que puede ver televisión, jugar o correr por la casa,
que unos días puede acostarse a las 10 y otros a las 7, le será muy
difícil conciliar el sueño cuando los padres se lo pidan.

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