En la categoría | Ser padres

Disciplina y castigo, dos herramientas básicas y difíciles de administrar

Llorando
La disciplina y el castigo son palabras que llevan una carga emocional muy fuerte, porque están atadas a nuestra propia infancia. La idea de disciplinar a los niños y castigarlos cuando no cumplen las normas varía con la cultura y la época.

Ha habido épocas en las que el castigo y la disciplina han sido terribles. En que la autoridad de los padres no se discutía jamás y el castigo físico era considerado normal.

De hace unos años para acá, el desarrollo de la sicología ha revolucionado éste campo y se ha pasado por toda una gama de teorías que a nosotros como padres nos deja confusos.

Sabemos que es importante que nuestros niños aprendan a vivir dentro de
una sociedad que tiene leyes y normas, queremos hacer de ellos unos
adultos responsables, honestos, y sensibles.

Pero ¿cómo llegar a este
punto cuando nos hayamos ante unos niños que no obedecen, se
golpean, no recogen sus juguetes y parecen sordos a nuestras reglas?

Caer en una cadena interminable de amenazas, gritos, castigos y miedo, no conduce a donde queremos llegar.

Nuestros niños necesitan reglas para saber cómo actuar, deben tener
claro qué está permitido y qué no se debe hacer. Como padres, muchas
veces olvidamos hacer estas leyes públicas, es decir, nuestros pequeños
ciudadanos no saben lo que está permitido y lo que no. Sólo en el furor
de la batalla reciben el castigo correspondiente.

Mientras menos leyes haya y más claras sean estas, más fácil será para
ellos entenderlas y practicarlas y menos castigo recibirán.

Para reducir el numero de reglas, es importante determinar cuales son
indispensables y que no tienen lugar a discusión. Estas normas
debemos discutirlas con los niños, hacerlas claras y que ellos
entiendan qué es lo que no está permitido y cuáles serán las
consecuencias si las rompen. Es decir: cuál será el castigo.

Es más fácil empezar con muy pocas reglas, y a medida que el niño las
entiende y las acate, se le pueden ir introduciendo otras más
complejas. Además, así como él recibe castigo por romper las reglas,
debe recibir estímulos positivos por su buen comportamiento.

Romper el círculo de gritar, castigar y no ver resultados positivos, es
a veces muy difícil, pero si caemos en él sin hacer las correcciones
necesarias, al llegar a la adolescencia, la relación con nuestros hijos
será mucho más difícil

Su vínculo con la disciplina, el castigo y el
cumplimiento de las normas les pondrá en peligro. Es muy importante que nuestros hijos sientan desde pequeños que sus
padres son sus líderes, y que están allí para apoyarlos, enseñarlos y
guiarlos.

Artículos relacionados en Padres Hispanos | Disciplinar es educar con amor | ¿Cómo prevenir las rabietas de los niños? | ¿Esta es la forma de castigar a un hijo?

Hacer un comentario

Advertise Here