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Disciplinar es educar con amor

Disciplinandoconamor

Cuando se habla de disciplina infantil, muchas veces se forma en la mente la imagen de un padre o una madre castigando a su hijo. Por eso mismo, tal vez, ha ganado espacio la idea de que disciplinar a los niños es algo negativo, autoritario o retrogrado. Y, por su puesto, ese tipo de disciplina hace mucho tiempo está mandada a recoger. Pero lo que es necesario entender es que los niños necesitan disciplina; una disciplina que los ayude a desarrollar su potencial y que al mismo tiempo los respete y los valore.   

Lo primero que es necesario reconocer, es que la disciplina forma parte
de nuestras atribuciones como padres, porque le ayuda a los niños a
aprender a convivir, a respetar los derechos de los demás y a ser conscientes de sus propios deberes. Disciplinar es una forma de enseñar y al
mismo tiempo de transmitir nuestro amor a nuestros hijos. 

No debe confundirse la disciplina con el castigo, porque este no enseña
y no transmite afectos. El castigo transmite temor y desconfianza, y
con el tiempo deteriora los lazos que deben unir a un hijo con sus
padres. Peor aún, el castigo tiende a convertirse con el tiempo y la
práctica generalizada en la solución facilista que muchos padres
encuentran para suplir sus propias incompetencias.

Si usted cree que está disciplinando a su hija cuando la castiga
frecuentemente, debe saber que solamente la está enseñando a temerle y
a desconfiar de usted y de su competencia como padre o madre. También
está sembrando en ella la semilla de la violencia y la agresividad.

Ahora bien, debe saber que el castigo físico es abuso infantil. Dar
golpes, palmadas o nalgadas a los niños es algo que los lastima física
y emocionalmente. También se abusa de los niños cuando se les dice
expresiones inapropiadas que lesionan su autoestima, cuando ellos
sienten que no son amados, o que son tontos o malos.

Usted está ayudando a su hijo cuando le establece límites razonables.
Ellos necesitan esos límites y los aprecian. Estos límites le dan un
rango de libertad a los niños para tomar decisiones, al tiempo que les
refuerza su propia seguridad.

La siguiente fórmula puede ayudarnos a disciplinar a nuestros hijos: EDUCA.

Educa con:

Ejemplo. Es más formativo el buen ejemplo
que una reprimenda o castigo. Los niños aprenden de la observación de
la conducta y el comportamiento de sus padres.

Diálogo. Establecer y mantener una buena
comunicación con los hijos ayuda a poner límites y ayuda a enseñarles a
tomar mejores decisiones. No le de ordenes a su hijo, dele
instrucciones.

Unidad. Es conveniente mantener una unidad
de criterios y parámetros de disciplina. Los padres que tienen
posiciones coordinadas ante su hijos pueden disciplinarlos mejor.

Control. Usted debe evitar perder el control tanto de sus propias emociones como
de su paciencia. La función de los padres requiere una alta dosis de
paciencia y esfuerzo. Desarrolle la habilidad de cambiarle la actividad a su hijo cuando esté comportándose mal.

Amor. Este es el
hilo conductor que justifica los esfuerzos que hacemos por nuestros
hijos. Si mantenemos presente el amor que sentimos por ellos será más
fácil ser conscientes del ejemplo que les damos,  dialogar con ellos,
coordinarnos con nuestro esposa, y controlarnos en las situaciones más
difíciles.

Fotografía de Victoria Restrepo

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