Hijos con Buena Autoestima, pero no Narcisistas

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Hoy, como nunca antes, los niños tienden a tener una mayor confianza en sí mismos, lo cual es positivo.  Pero al mismo tiempo encontramos que ha aumentado el número de jóvenes narcisistas y egocéntricos. Dónde termina la autoestima y comienza el narcisismo

Esa parece ser la  pregunta que se hizo Jean Twenge, una psicóloga de San Diego State University, que presenta los resultados de su investigación en el libro "Generation Me". La investigación cubrió una muestra de 16.475 estudiantes universitarios, y arrojó como una de sus principales conclusiones que los jóvenes de hoy en día son un 30% más narcisistas que sus pares de principios de la década del ochenta.

Según el estudio, los jóvenes narcisistas tienden a tener más cortas
relaciones afectivas, a ser menos afectuosos, a ser deshonestos,
controladores y violentos, y a fracasar en la vida adulta.

Para la investigadora, este aumento en el narcisismo de los jóvenes
es el resultado de una sociedad que tiene a ofrecerles beneficios
desmedidos a los niños, y que está obsesionada por la autoestima de los
niños desde principios de los noventas, sin valorar suficientemente el
esfuerzo personal.

La investigación ha generado una gran polémica. Algunas de las
críticas que se le hacen es que deja de lado el hecho de que la cultura
norteamericana en su conjunto está actualmente más orientada hacia el
individuo que hace 20 años.

Lo interesante de la investigación y del debate que ha abierto es
que pone sobre el tapete una realidad que está presente en la sociedad
y que afecta igualmente a los hogares hispanos. Los niños que están
creciendo en la generación actual tienden a ser más orientados hacia la
satisfacción de sus propias necesidades, tanto las reales como las
inducidas por los medios de comunicación y la propaganda, que lo que
fueron sus padres una generación atrás.

La autoestima entendida como la seguridad que deben tener las
personas sobre sus propias  capacidades es una herramienta fundamental
para la vida. En su ausencia encontramos personas inseguras y que no
son capaces de sobreponerse ante las dificultades. Pero por otra parte,
cuando esta seguridad se desborda y se sale de los límites razonables,
nos encontramos entonces frente a personas que llegan a perder el
contacto con la realidad. No solo creen tener derecho a unos
privilegios y reconocimientos que se ganan con el esfuerzo y muchas
veces el sacrificio, como ocurre, por ejemplo, con el rendimiento
escolar o deportivo, sino que pueden llegar a una situación en que son
incapaces de enfrentar desafíos o se derrumban ante el primer fracaso.

La polémica queda planteada: hasta dónde debe llegar el estímulo de
la autoestima de nuestros hijos? Dónde termina la autoestima y comienza
el narcisismo?

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