Visitando la granja

Visita_granja_2
A los niños les encanta ir de visita a la granja, especialmente cuando han nacido y crecido en la ciudad. Para los niños que sólo conocen la leche pasteurizada y los pollos congelados, visitar una granja puede ser una experiencia inolvidable.

Alrededor de casi todas las grandes ciudades existen granjas que permiten visitas guiadas a los niños.

A pesar del encanto que estas granjas tienen para los niños, debemos tener algunas precauciones para que la visita concluya felizmente y no tenga malas consecuencias para ellos.

Debemos advertir y cuidar de que los niños no se acerquen y toquen la
maquinaria, ellos son curiosos por naturaleza y podrían meter sus dedos
dentro de los engranajes o acercarse a una maquina en movimiento donde
el operador no pueda verlos.

La granja posee gérmenes para los que los niños de la ciudad no han
desarrollado defensas, así que debemos evitar que se lleven las manos a
la boca, se toquen los ojos o consuman productos agrícolas que han sido
encontrados en el suelo.

Visita_granja
Los más pequeños incluso podrían tratar de comer la comida de los
animales, así que debemos estar atentos de que sepan que el concentrado
y los biberones que algunas granjas proveen para alimentar los animales
son sólo para ellos.

Sólo se debe beber agua que sea segura para el consumo humano, muchas
granjas reciclan el agua para los riegos y el uso animal y no es
apropiada para que los humanos la beban.

No se debe besar a los animales.

No se deben tocar los excrementos de los animales.

Siempre se deben lavar las manos después de tocar los animales.

No deben gritar, halar ni golpear a los animales, ellos pueden ser
pacíficos en condiciones normales pero pueden ser impredecibles si se
asustan o se sienten amenazados.

Hacer un comentario

Advertise Here